Puedo ser una de tantas, puedo ser una y puedo, simplemente ser… sin yo, sin mí, sólo ser.
Conozco una de tantas caras, de mi, de ti, de ellas, de él; todos cuantos están en mi vida tienen una y varias facetas ¿en cuál coincidimos? La idea de uno se desvanece cuando choca con la realidad y se vuelve consciencia propia, muchas veces fugaz.
De tantos rostros que me imaginé, ninguno coincide con lo que veo ahora: buenas caras y malas caras; sonrisas agradables que cambiaron por muecas de tedio. Apariencias que engañan y que, tras una primera impresión sin sorpresas, resultan ser tracks inéditos de una película que pinta para hit.
Usted lector, lectora, por favor no haga conjeturas al creer que se encontró aquí descrito: en todo caso, sólo hablaría de una de sus caras, y sería sólo la impresión de una de mis facetas. No se tome a pecho nada de esto, mañana las cosas serán diferentes y lo que yo piense de usted y yo piense de ambos habrá cambiado muy probablemente, al fin y al cabo, sólo son opiniones, que hoy distan mucho de ser humildes, más bien son pensamientoa arrogantes para escupir sobre el mundo, una defensa contra la realidad que no se desmorona cuando la estrujo entre mis dedos.
Lo único que enseña el paso del tiempo, es una danza entre recurrencia y cambio… ¿hacia cuál de estas me voy hoy, si recurrentemente intento cambiar mi destino?
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Ya le daremos una bienvenida en forma a este nuevo blog.